La luz se desvanece,
como un suspiro de brasa.
En el horizonte brilla el último rayo divino.
Las gentes se agitan, en su rutina
monótona, como hojas sacudidas por el viento.
Un niño persigue sus sueños,
que se elevan con un rastro amarillo.
Pronto, muy pronto, el ruido será olvido.
Olvido el brillo del estanque.
Las madres, olvido.
Sobre los bancos se posará la sombra,
como una fila de ancianas de luto.
Las ventanas se vestirán de luz amarilla,
obscena mirada al vacío.
Ayer murió, mis propios ojos fueron testigos.
Sobre el estanque la plata será un lamento perdido.
La luz se olvida, se pierde,
casi todo es olvido.
En el horizonte brilla el último rayo divino.
Las gentes se agitan, en su rutina
monótona, como hojas sacudidas por el viento.
Un niño persigue sus sueños,
que se elevan con un rastro amarillo.
Pronto, muy pronto, el ruido será olvido.
Olvido el brillo del estanque.
Las madres, olvido.
Sobre los bancos se posará la sombra,
como una fila de ancianas de luto.
Las ventanas se vestirán de luz amarilla,
obscena mirada al vacío.
Ayer murió, mis propios ojos fueron testigos.
Sobre el estanque la plata será un lamento perdido.
La luz se olvida, se pierde,
casi todo es olvido.
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