jueves, 27 de octubre de 2016

Hacia ti

Puedo sentir cada latido como un estallido,
puedo pensar que soy y sentir que pienso.
Estoy vivo, vivo y ardiendo como lava
que en río de brasas se apaga en tu playa.
Ya nada tiene sentido si no pienso que existes
pura y viva y enorme como un espacio infinito.
Albergue para el viajero,
fuente para el cultivo,
acudo a tus brazos como un náufrago
en busca de un rincón seguro.
Átame a tus pasos tranquilos,
alójame en el seno de tu casa,
como se acoge al peregrino.
Perdóname mis miedos y
perdona todos mis silencios,
repletos de mí mismo.
Ciérrame las heridas con el roce de tus dedos,
enséñame las estrellas, las noches claras,
el brillo de un reflejo en el campo de tu cabello.
Llévame a través de inviernos fríos
como témpanos de hielo
a esa hoguera que brota de tus ojos sedientos.
Dame el vaso, déjame beber el licor
dulce de tus besos, quiero
dormirme en tus brazos,
dormirme saciado y ebrio.

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