viernes, 28 de octubre de 2016

El suelo

El suelo es duro bajo los pies.
No tardes en recorrer la arboleda,
en la senda tranquila de tardes marchitas.
No mires atrás que ya es tarde.
¿Qué sueños persigues ahora
rebuscando en viejos cajones
henchidos de vaho?.
No puedo seguir en este instante,
antes debo expirar mis pecados.
Observa atento el sol tras los chopos,
la ladera cubierta de musgo
y los cerros.
Si pudiera respirar de nuevo
aquel aroma del otoño,
sentir los brazos de la brisa
helándome los huesos.
Con un solo soplo de aquellos días
bebería feliz los últimos tragos de un golpe.
Que se me va el alma, que me duele esta mañana
penosa y triste como un duelo.
Levanta, que no puedes cerrar el tiempo.
Un día podrás ser alguien nuevo,
que cuando llegue no te halle muerto. 

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