Llegaste en silencio, como la niebla,
como una mariposa traviesa,
extraña y callada, como en huida perpetua.
Rompiendo mis anhelos al roce de tu pelo,
te fui abriendo mis aposentos,
que uno a uno llenabas sin palabras,
hasta perderme en mis propios laberintos.
Me arrastraste a tu universo ignorado,
poblado de todos los sueños,
henchido y rebosante como el alba,
discreto y recóndito refugio de mi alma.
¿Fui yo quién no supe retenerte?,
¿mi corazón no te bastaba?
Terco porfié a tu lado
buscando, insensato, la palabra odiada,
quería el castigo, buscaba mi pena,
para poder tenerte siempre en penitencia.
Fuiste mi cita de cada septiembre,
mi esperanza vana, un secreto.
Y te fui perdiendo igual que llegaste,
como una hermosa mariposa inquieta,
melancólica y dulce guardiana de mi silencio.
como una mariposa traviesa,
extraña y callada, como en huida perpetua.
Rompiendo mis anhelos al roce de tu pelo,
te fui abriendo mis aposentos,
que uno a uno llenabas sin palabras,
hasta perderme en mis propios laberintos.
Me arrastraste a tu universo ignorado,
poblado de todos los sueños,
henchido y rebosante como el alba,
discreto y recóndito refugio de mi alma.
¿Fui yo quién no supe retenerte?,
¿mi corazón no te bastaba?
Terco porfié a tu lado
buscando, insensato, la palabra odiada,
quería el castigo, buscaba mi pena,
para poder tenerte siempre en penitencia.
Fuiste mi cita de cada septiembre,
mi esperanza vana, un secreto.
Y te fui perdiendo igual que llegaste,
como una hermosa mariposa inquieta,
melancólica y dulce guardiana de mi silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario