viernes, 13 de enero de 2017

Frío

Estaba helado,
atravesado por los hielos de acero.
Estaba en el centro de la nada,
gritando mi soledad a los vientos
y ninguna voz conocida que me llegara.
Hablaba como un profeta
o como un loco que desvariaba,
sobre la vida, sobre la muerte,
sobre un hombre anciano, sobre nada.
Entonces te llegó mi voz,
arrastrándose, quebrada,
tú cogiste todos los pedazos
y reconociste algo parecido a tu alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mi alma

Mi alma, mi voz callada, secreta que me escucha y me conmueve y me desvela mis cicatrices de primaveras erradas. Mi niña, mi creciente p...