Estaba helado,
atravesado por los hielos de acero.
Estaba en el centro de la nada,
gritando mi soledad a los vientos
y ninguna voz conocida que me llegara.
Hablaba como un profeta
o como un loco que desvariaba,
sobre la vida, sobre la muerte,
sobre un hombre anciano, sobre nada.
Entonces te llegó mi voz,
arrastrándose, quebrada,
tú cogiste todos los pedazos
y reconociste algo parecido a tu alma.
atravesado por los hielos de acero.
Estaba en el centro de la nada,
gritando mi soledad a los vientos
y ninguna voz conocida que me llegara.
Hablaba como un profeta
o como un loco que desvariaba,
sobre la vida, sobre la muerte,
sobre un hombre anciano, sobre nada.
Entonces te llegó mi voz,
arrastrándose, quebrada,
tú cogiste todos los pedazos
y reconociste algo parecido a tu alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario