Es el segundo eterno, el segundo eternamente doloroso.
Y la tarde arrastra su melancolía.
Llueve tristeza a raudales y se hace carne de mis huesos,
y se hace mía como si sombra mía fuera.
De sombras el alma sembrada,
de sombras sembrando el alma mi mirada.
No hay victoria en nuestra historia, amor.
Vida breve, apresurada, fugaz
que casi es olvido al girar la cabeza.
¡Cuanta vida en unas horas robadas!
Que mi vida entera atesoras en ellas,
amor, amante, amada.
Y la tarde arrastra su melancolía.
Llueve tristeza a raudales y se hace carne de mis huesos,
y se hace mía como si sombra mía fuera.
De sombras el alma sembrada,
de sombras sembrando el alma mi mirada.
No hay victoria en nuestra historia, amor.
Vida breve, apresurada, fugaz
que casi es olvido al girar la cabeza.
¡Cuanta vida en unas horas robadas!
Que mi vida entera atesoras en ellas,
amor, amante, amada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario